Imágenes de feliz sábado para descargar y compartir

Y con el sábado comienza el descanso para muchas personas. Ya no existe esas medias tintas o mestizaje de un viernes con ocio y trabajo; sino solo tranquilidad, tiempo autónomo, planes para ver amigos, familias, tiempo prolongado en la cama, leer un buen libro o como quieras destinar tu tiempo. Porque se ve claramente que hay una productividad en lo que se hace los fines de semana, aunque si quisieras quedarte viendo el techo en todas estas jornadas sería tu propia decisión. Te presentamos, entonces, imágenes de feliz sábado para descargar y compartir. Una buena manera de meternos de lleno en el fin de semana.

Imágenes con frases de feliz sábado

El sábado es para descansar, en la medida de lo posible. Así que desde aquí te deseamos un grato descanso, un buen momento para que puedas escuchar tus apetencias, ideas, reflexiones y mucho más.

Los sábados pueden ser día de reflexión ¿Sobre qué? Sobre nuestra realidades, amores, lo que debemos cambiar, lo que no, amistades, familia y tantos otros tópicos. Es una jornada en la que nos volvemos un poco filósofos y eso por un motivo muy sencillo: tenemos tiempo y dejamos de estar automatizados.

Si bien la particularidad de uno se vislumbra en cada hendidura o espacio, por más reducido que sea, los días de semana somos seriales: hacemos lo que hace la mayoría más allá de la especificidad de nuestra profesión. En cambio, los fines de semana somos nosotros: egregios, abigarrados y sumamente complejos.

Así que no se puede desaprovechar ese tiempo que tenemos, que nos hace singulares y tan distintos de los otros. Utilicémoslo de la mejor manera, aunque cada uno podrá dirimir eso.

Un sábado de noches prolongadas y fiestas o tranquilidad en la cama. Así de variado es el abanico.

Feliz sábado, para todos y todas.

Los sábados son sumamente amplios y si nos hacemos una idea de ellos, solo nos genera felicidad. Es tan bello recuperar la autonomía.

El día de reposo, el día de descanso, el del tiempo que es propio y lo administramos según nuestros designios. De eso se trata, en definitiva: somos libres o más que en otros días.

El peligro del sábado es que ante tanta potencialidad, ante lo innúmero de las posibilidades, nos quedemos sin hacer nada. Aunque, claro: eso también es una posibilidad.

No estamos tan pendientes del tiempo en esta jornada. Eso no se debe a que no interese, sino a que es propio. En todo caso si fallamos, si no conseguimos realizar todo lo que queríamos el único que nos amonestará es nuestro propio yo. Difícil es cuando hay un jefe u otra persona en el juego.

Toda la semana corremos sin cesar, porque tenemos que hacerlo. Buscar a los niños, llegar temprano al trabajo,cumplir con determinada tarea. Ahora eso se apaga, por lo menos por un momento: el tiempo es nuestro y nuestro paso, por ende, es cansino.

Como todo fin de semana, su funcionalidad es diáfana: recargar energías para volver a comenzar. Siempre en la esperanza de hacerlo un poco mejor.

La libertad es liberadora. Una gran redundancia, pero que sirve para expresar lo que sentimos: hay unos grilletes que se romper momentáneamente, un espacio de posibilidades que se abre y unas decisiones que pasan a ser sustantivas, propias, pero que no se llevan más en un clima ríspido de presión.

Elige una de todas las posibilidades. El sábado recién comienza.

Y que el fin de semana termine con una persona satisfecha. Porque dentro de este clima generalizado de placer, no hay nada más negativo que sentir que perdimos tiempo, justamente en los días que tanto vale.

Y buscar la felicidad, en definitiva.

Esperamos que el material haya sido de tu agrado, querido lector ¡Buen sábado y mejor fin de semana!

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