88 Imágenes con frases y mensajes de Feliz Navidad 2017

Los recuerdos no son etéreos, sutiles o excesivamente sublimados. Pesan, tienen una gravidez preñada de sabores, olores, sonrisas propias y ajenas, estados anímicos, paisajes, conextos y así podríamos seguir hasta la eternidad ¿Cómo le vamos a achacar una volubilidad que no tienen? En gran parte somos esas remembranzas, sobre todo las que suman, las positivas, las que nos sacan una sonrisa por el pasado y nos esperanzas en relación al porvenir. Navidad siempre ocupará ese sitial en la vida, incluso cuando los años pasen y comencemos a pintar canas. Este posteo te da frases y mensajes para la que viene; que vivas y te prepares para la mejor festividad.

Imágenes con frases y mensajes de feliz navidad 2017

Existen momentos en la vida en los que sabemos que las condiciones para ser felices están dadas. Si muchas veces repetimos que lo ideal se construye, que no hay que esperar lo apacible de manera contemplativa, en esta ocasión no es así: todo invita a la alegría, la paz, concordia, y cuestiones por el estilo. Es lo que solemos llamar el espíritu navideño y queremos, naturalmente, que se apodere de ti también.

Feliz Navidad a todos y todas. Cuando aguardamos por grandes eventos estamos deseosos de darle la bienvenida, nos proyectamos muchas veces sin darnos cuenta en este porvenir ventuoso, de algún modo lo necesitamos. Así que bienvenidos al tiempo de la espera, a una víspera un tanto más extendida aunque gratificante. No hay nada más lindo que esperar lo que hace bien.

Existen solemnidades y sobriedades muchas veces abrumadoras en estas celebraciones. Todo se vuelve retórica y etiqueta. Pero nosotros no queremos eso para ti, querido lector. El desparpajo posee sus bondades: desestructura, tranquiliza, nos llena de emoción, nos convierte en seres con más sangre caliente.

Las Navidades nos vuelven abnegados y son parte de esa tarea irremediable de recapitular un año, ver lo hecho, esperanzarse por el porvenir y cuestiones por el estilo. Por eso sentimos que un aire distinto se respira; realmente acaece una parsimonia difícil de conseguir en otras festividades.

No deseemos más por etiqueta o por conveniencia. Para eso, sinceramente, no desearle al otro absolutamente nada. No, sería bueno anhelar lo mejor para el prójimo porque así lo sentimos, porque quizás la felicidad de esa persona es indispensable ¿Un móvil egoísta? No seremos tan puristas. Si lo es y el resultado es positivo, bienvenido sea.

La vida son justamente momentos. Si hay linealidad, si sé que lo que fui ayer soy hoy, es solo porque llenamos espacios vacíos. De ahí que lo que anhelemos aquí es que te llenes de instancias positivas, de fragmentos que terminan siendo eternos porque tienen todo el pesoo del existir, su potencia, para decirlo de algún modo. Navidad no escapa de ello.

Redundancia de felicidad: es grato pensar en un mundo en el que cada quien cede, otorga, da felicidad al otro. Porque si existe una verdadera retroalimentación siempre, sin buscarlo, cada quien recibirá una buena rodaja de esa torza de bienaventurados. Navidad intentó siempre recrear una suerte de clima similar, tan tropical en amor como en empatía y desinterés.

 

 

Paz y amor a todos. No como mera frase, como circunloquio, aburrido, para quedar bien. No, mil veces no. Lo decimos de verdad y lo afirmamos con total certeza: la Navidad debe ser paz y amor para todos desde lo más profundo del corazón.

Y que los deseos navideños se extiendan a todo el año venidero. Oportunidades, conocimientos, enseñanzas, experiencias, modificaciones, recuerdos; hay tanta vida. Eso es lo hermoso de existir: el componente de indeterminación quizás quite un poco de seguridad, pero abre las puertas a posibles inimaginables y distintos.

Te deseamos éxitos, alegrías, en definitiva, todo lo que sirva para tu autoafirmación como ser humanos. Ya lo decía Maslow: es bueno estar en lo alto de la pirámide, tener necesidades y satisfaciones con una finura que dé cuenta de una buena calidad de vida.

Nocturnidad acogedora, credo cálido, ornamentación de ensueño, colores alegres; de algún modo podemos resumir así las festividades, divida en Noche Buena y Navidad respectivamente. Somos alegres, nos sentimos bien y trazamos un antes y un después para volver a comenzar.

Filosofía del borrón y cuenta nueva: se siente bien percatarse que se puede comenzar de nuevo, que el juego restableción su andanzas, que el camino se logra desandar. El fatalismo, la idea de destino se pierde; volvemos a ser libres y por lo tanto responsables. Si lo que acaeció fue malo la mejora es factible. Esas son las bondades de semejante filosofía.

Un hogar es cálido cuando da calor, valga la redundancia, lo que es igual a sentirse cómodo, a gusto, querer pasar un buen rato en ese clima porque estamos perfectamente adaptados. La Navidad, en ese sentido, también es espacial y siempre tendrá asociada un árbol, regalos, gente amistosa y tertulias preciosas para pasarla bien.

¿Y una festividad nos puede cambiar? ¿Podemos lograr la transfiguración que hemos buscado? Claro que sí, siempre y cuando estemos abiertos a lo mismo. Navidad es preciosa oportunidad para llevar adelante recapitulaciones, examinar acciones y darse cuenta cuán equivocados quizás estábamos.

Cualquier festividad que apele a la modificación del sujeto es entendida como buena; cualquier persona que se modique para mejorar es sumamente sabia. La vida se semeja a ese gran aprendiz que incorpora flamante conocimiento ante cada  cambio del panorama o nueva experiencia. Ya lo sabemos: carreteras sencillas no hacen buenos conductores.

¿Tú qué recuerdas de tus navidades pasadas? ¿Cenas familiares prolongadas? ¿Visitas de amigos? ¿Deliciosa comida? ¿Regalos esperados? Para un niño estas festividades están  llenas de sentido, son caras a los sentimientos. Lo bueno es que todos pasamos por esa etapa…

El espíritu navideño es conciliación, abnegación, empatía, cariño, concordia, etc. Fíjese que cada uno de esos sentimientos y accionares concimitantes, querido lector, se retroalimentan ¿Nos volvemos mejores? Posiblemente muchos sí y eso es excelente.

La vida también es cuestión de no desaprovechar. No caer en el fatalismo de un solo tren que se debe tomar; pero tampoco pensar de manera igualmente perniciosa que las ocasiones de felicidad son infinitinas. En todo caso las debemos crear y si se suscitan por acción ajena sacarle hasta el último de sus zumos.

Te deseamos desde aquí una increíble Navidad 2017. Llena de alegrías, nuevas experiencias, fin de desavenencias, momentos positivos, felicidad; en definitiva, cuestiones por el estilo para que la pases realmente bien.

Si la vida son momentos, mejor llenarse de muchos de ellos y buenos. Si la vida son familiares y amigos, que no falten en los momentos límites, tanto alegres como tristes. Si la vida es compartir, es porque la felicidad nunca tendrá un rostro mezquino y quizás nuestra subjetividad solo pueda recibir una realidad de tal manera.

Recapitular: eso es lo que hacemos en estas festividades de fin de año, tan propensos a examinar y escudriñar lo hecho. Si fue bueno, mejorarlo o igualarlo. Si fue malo, mejor volver a comenzar, porque siempre se puede realizar esa proeza.

Estas imágenes sirven, de algún modo, para que despiertes el espíritu navideño de tu interior. Por si eres lento, por si necesitas de algún modo de una extensa víspera, el posteo colaborará bastante.

Un árbol, una comida familiar, regalos, un buen momento con amigos. Solemos buscar por todas partes la denominada felicidad y no nos dimos cuenta de algo tan evidente: también se le puede llamar Navidad.

 

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