Pensamientos y frases sobre la soledad, la tristeza y la decepción

Vivimos en una sociedad de la eximia farmacopea ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que no dejamos hablar al dolor. Sí, muchas veces lo sentimos, arremete, con causas ostensibles o sin ellas. Porque la vida es hermosa pero duele vivir, hay mucho que perder y para frustrarse: deseos que quedan truncos, sueños que no se realizan, miedos que no se apagan, dudas que no se aplacan. Sin embargo, seguimos adelante porque eso debemos hacer y todo lo que nos rodea impele a ello. Bajo esos lineamientos, te mostramos pensamientos y frases sobre la soledad, la tristeza y la decepción. Como siempre, te traemos el mejor material. Muchas de las imágenes te encantarán ¡No te pierdas el posteo!

Imágenes con frases de tristeza y decepción

¿Qué es la decepción? Y si sabemos la respuesta, nos tenemos que preguntar el porqué de que nos abrace y no nos suelte. Tal vez la única respuesta a todo esto es que ponemos la vara muy alta, creamos situaciones quiméricas y seres quiméricos. Pero ese es el mundo que anhelamos, aunque no el que efectivamente es.

 

¿Pero la decepción es siempre poner la vara alta? En rigor de verdad, si fuera así los grandes responsables seríamos nosotros. Pero no: a veces se produce cuando las situaciones y seres actúan por debajo de la media de lo esperado y eso es realmente triste.

Y la tristeza es ese sentimiento punzante en el pecho, que sube con sigilo y fuerza hasta la garganta, que genera que no podamos tragar, ni tengamos ganas de comer, reír; tout court, vivir. Caemos en la depresión, porque todo nuestro ser se reduce a la superviviencia.

Pero no es malo sentir tristeza si podemos hacerlo o convertir todo en un estado pasajero. La cuestión es que pase, que se transite, que lo aceptemos y sigamos adelante.

Es muy normal el deseo de que las cosas vuelvan a lo que fue. Pero es una falacia, porque muchas veces ese estado no era más que fachada, sostenida por mentiras. Y si todo se modificó por errores propios, en ese caso mejor aprender.

Llorar está bien. Lo malo es quedarse con la ganas, ya que uno termina estallando por los sitios menos pensados.

Si a la tristeza no la matamos desarrollándola, dejando que se exprese, posiblemente nos mata a nosotros.

Siempre hay que respetar a cada persona que nos cruzamos, incluso al simple transeúnte desprevenido que se topa con nosotros dos segundos ¿El motivo de semejante respeto? Todos en su interior libran batallas terribles, por lo general.

Soportar a pesar de caerse, aguantar por más que los pedazos se caigan. Es una valentía, aunque no es bueno abusar de ella.

Y nos volvemos seres duales, con dobleces. Por un lado no demostramos porque sabemos que el amor se fue, que la situación devino negativa, que mucho se perdió. Sin embargo, eso no extirpa sentimientos. De hecho, si somos seres constantes, todo lo perdido amado necesita grandes tiempos para subsanar.

Si quieres llorar, hazlo. La vergüenza no existe en tales ocasiones.

El dolor es un paso, pero hay que seguir. Aunque cuesta, claro está.

A veces hay que distenderse y sobre todo desatender lo malo, lo que agobia, sofoca, molesta. Música, un buen libro, compañías variopintas nos pueden hacer muy bien.

Extrañar en silencio. Personas con rostros melancólicos que sin embargo aceptan, miran y siguen.

El desorden no tiene por qué ser sempiterno. A veces nos duele que todo haya terminado así, posiblemente ni lo entendemos, pero tenemos que seguir adelante. No queda otra; el mundo continúa y nosotros, posiblemente, también.

Y buscar algo que nos saque del pozo en algún momento para no enamorarnos de éste.

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