Imágenes bonitas con frases sobre la Familia

La familia es sumamente importante en la vida de cualquier individuo. Pensemos que al nacer el ser humano es un ente absolutamente endeble, un existir que con un simple hálito sería derribado, derruido; su dependencia es absoluta. En ese sentido, la familia funge no solo como el primer proceso de socialización, sino como un hermoso puente, tenue y apacible, entre la persona y un mundo que muchas veces puede parecernos hostil o, de hecho, nos parece hostil porque no sigue las mismas reglas que una familia consideraba normal. A continuación, siguiendo estos lineamientos, te presentamos imágenes bonitas con frases sobre la familia.

Imágenes con frases sobre la familia

La familia debería ser puro amor, pasión, sueños compartidos, protección, reciprocidad, correspondencia, abnegación y cuestiones por el estilo. La familia es un armazón, en definitiva, para que el mundo exterior, frío y a veces hostil no nos golpee tan fuerte. Al fin y al cabo, nunca nos desprendemos totalmente de esa célula primordial que tanto nos dio. Reflexiones de la familia.

Amar genuinamente, se dice, es cuando amas la libertad del otro. Es decir, no quieres la coseidad del tercero, no pretendes que quede petrificado como una suerte de roca, sino todo lo contrario: anhelas sus progresos, sus sueños, incluso cuando a ti no te tienen como protagonistas ni remotamente de ellos. No se puede ser siempre el león de la manada. Lee detenidamente estas palabras sobre la familia textos hermosos con profundos mensajes.

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La familia no solo es una conglomeración de personas más o menos unidas, sino también un lugar, un conjunto de aromas, palabras que nos cobijan y cuestiones por el estilo. La familia es prácticamente todo y no podemos dejar de decir que algo agradable será, ya que si no aceptamos la natural, por lo menos andamos por la vida construyendo células sustitutas e imprescindibles (pensemos en la amistad entrañable): Pensamientos sobre la familia que inspiran.

Buscamos en la vida seres que nos quieran a toda costa ¿Fallamos? No importa ¿Tenemos en nuestro haber enormes equívocos? Tampoco importa. Existe una esencia, un algo más allá de lo perceptible quizás que es lo que quiere el resto, además de que una familia es sinónimo de amor profundo, tan inconmovible como el árbol con las mayores raíces. Sí, su amor es eterno. Con estas imágenes de la familia podras tomar mayor conciencia sobre su verdadera importancia.

La ternura no debe faltar en la familia ¿Que nos vuelve excesivamente blandos para el mundo de afuera? ¿Que no vamos a soportar las bofetadas del exterior casi siempre malévolo? En rigor de verdad, no debe ni tiene que ser siempre así: quizás la familia se puede convertir en el único y el último reducto en donde encontrar felicidad, sitial para cortar con la amargura del existir.

Los lazos de sangre tienen que poseer cierta importancia. Nacer del mismo organismo, haber sido parte de una simbiosis materna similar, albergar los primeras respiraciones en el mismo sitio; todo eso, en definitiva, algo nos tiene que decir. El amor entre los hermanos será profundo y respetuoso o no será, sencillamente, nada.

La familia es hermosa por su amor, pero sobre todo por su comprensión. Pensemos que venimos al mundo por primera vez (si hemos estado antes, no hay rastro de ello) y todo es nuevo, flamante. En rigor de verdad, el equívoco y el error siempre será un asiduo, aunque también nuestro mejor aliado en la enseñanza. La ternura, bajo esa tesitura, es medular y la aporta, naturalmente, la familia.

Podrán venir posteriores socializaciones y lo sabemos: somos apóstatas de las primeras creencias, los padres con los años no nos parecen tan poderosos y lo que era un credo vital se vuelve un artilugio hasta engañoso, pero poco importa. Poco importa que todo eso sucede porque siempre quedará un rastro, una huella, determinado índice que nos dice en qué momento las cosas esenciales estuvieron presentes.

Buscamos desesperadamente la felicidad por todos los rincones de la tierra y nos olvidamos esa gran máxima cristiana que dice que ningún Dios bondadoso puede emplazar la felicidad en sitios absurdos. En rigor de verdad, lo bueno, lo positivo e indispensable para ser un ente alegre está cerca tuyo, aunque tal vez la eterna naturalización haya quitado ese cariz a las cosas.

Educa a los niños con la máxima benevolencia de la vida. Recuerda, querido mayor, que tu también atravesaste esos lares, que surcaste tales caminos y la incertidumbre los pobló a todos. Y esta no existió, de todos modos, fue porque hubieron adultos mayores que brindaron la seguridad pertinente.

Entre la familia no puede existir la traslucidez, porque desde ella no se puede vislumbrar interior alguno. No, en verdad, solo podemos ser seres transparentes con un familiar, sin dobleces, ni realidades taimadas; lo que es, lo que decimos, siempre deberá ser así y punto.

Los determinismos familiares son vitales y nadie puede dudarlo, acaso Dios en carne para un niño sea la figura paternal. Sin embargo, tú sigues tus caminos, tú tomas o dejas las enseñanzas, tú eliges en cada instante rectificar o ratificar las creencias. Eso es el ser humano: una enorme libertad responsable que se da su ser a cada paso.

La hermandad es un sentimiento fuerte, hermoso, lleno de vigor y esperanza. Un hermano mayor sirve para no tener miedo ante los nuevos caminos; un hermano menos siempre aportará la frescura necesaria, el otro mirar indispensable que las cosas de la vida siempre obligan.

Y si decimos que Dios encarnado en los ojos de un niño son sus padres, bien podremos decir que siempre será una felicidad para nosotros, en tanto hijos, llenar de orgullo a los padres de uno. Digamos que sienten que su obra ha respondido bien, que su extensión es digna.

Los héroes son sujetos, más o menos todos iguales, con una enorme raigrambre en las figuras paternales y maternales. En rigor de verdad, siempre comprenderemos, aunque sea de manera atávica, a un padre como un ser que todo lo responde, poderoso, perspicaz y que todo lo puede.

Familia y hogar, acaso la combinación más perfecta que puede existir. Ahí, en tal sitio, develamos, descubrimos lo que se entiende por calidez: un lugar en el que la pasamos bien, un aposento que nos acoge de la mejor manera para no querer abandonarlo nunca más ¿Nos vamos de la familia? No, solo nos tomamos un tiempo o la edificamos de vuelta. 

Si te sientes vacío, perdido, olvidado, abandonado, ahí está la familia, siempre, para hacerte creer lo contrario. Es que esa es la gran característica de la familia: si el mundo te hace sentir supernumerario o sobrante, la primera te recuerda que eres excepcional y singular.

Nunca habrá nada más importante que el cariño encarnado, el que se desarrolla vis a vis con todos sus aciertos y errores. La familia, bajo ese contexto, puede superar cualquier cosa, ser superior a cualquier mal que se cierna sobre nuestro destino. Al fin y al cabo comprendemos que esta célula es esencial porque sin ella la vida sería más dura.

Vivir en el presente, porque el pasado perimió y el futuro es una ilusión aún ¿Tienes familia? ¿Eres feliz con la misma en estos instantes? Bueno, entonces, agradece semejante realidad y lucha para que se sostenga en el tiempo.

El amor siempre apostará a lo infinito. Digamos que es la gran conquista y el gran querer del ser humano: ser finito y sin embargo con el amor aspirar a lo infinito. La familia lo demuestra.

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