Números romanos ( I, V, X, L, C, D, M )

Los números romanos son parte de un sistema de numeración que se desarrolló en la Antigua Roma y se expandió en todo el gran imperio, al ritmo de la conquista. A grandes rasgos, emplea letras mayúsculas como símbolos para representar ciertos valores. A continuación presentamos números romanos: orígenes, símbolos, reglas y más.

Numeración romana: origen

Desde hace unos buenos siglos, gracias al ingenio árabe, gran parte del mundo utiliza un sistema decimal posicional (es decir, los dígitos tienen como base diez), con una autonomía relativa y la aparición del cero, algo totalmente desconocido para los romanos. Es que estos contaban con un sistema numérico, cuyo origen era el etrusco ¿Sus rasgos diferenciadores? En un principio era aditivo, es decir, no había una independencia relativa del número, sino una cualidad de sumatoria sucesoria. Sin embargo, como todos los lenguajes evolucionan y uno hecho de números no es la excepción, con el paso del tiempo también se volvió sustractivo. Es que añadir indefinidamente símbolos podía complicar cualquier tipo de operación. No es lo mismo poner 4 de manera etrusca (IIII), que 4 en la forma romana (IV). Otro ejemplo, podría ser VIIII (nueve) y correctamente con la sustracción sería IX (nueve). Con lo último tenemos una grafía más corta, ágil y sencilla.

Hay que recordar que en sus inicios, Roma era una pequeña aldea y civilización de la península itálica, conviviendo con una multitud de otras, como por ejemplo los etruscos, a los que se les asocia la región de la actual Toscana. Estos últimos usaban un tipo de simbología muy particular (por ejemplo, el 50 era una suerte de tridente) , que traducidos y usados a partir del alfabeto romano pasaron a representarse como I (1), V (5), X (10), L (50), C (100), D (500) y M (1000). Simplificando: tanto el I como el X no encontraron gran variación respecto a la simbología etrusca, el V es una suerte de inversión, el tridente etrusco evolucionó de diversas formas y los romanos lo convirtieron en L, para los dos últimos utilizaron las iniciales de los nombres en latín relativos a esos valores, C y M (no había letras similares). El D, que son 500 en romano, en verdad no existía en etrusco en un inicio, aunque hallaron un símbolo que se podía aplicar, que era una circularidad dividida en dos , una simplificación del 1000 etrusco que era un círculo dividido en cuatro , que valía como la mitad.

Sin embargo, otro posible origen del sistema de numeración romano, que de todas maneras sigue siendo etrusco, son las muescas, rayas o marcas que se tallaban en varas, palos y huesos. El mundo campestre, de esa manera, llevaba sus conteos. Por lo tanto, el I proviene de una sola marca o muesca singular; el V, que en verdad estaba invertido, era una quinta muesca que era doble y finalmente la décima era un tache o X. Aquí tenemos el por qué del sistema aditivo romano.

Números romanos: símbolos y valores

  • I tiene el valor de 1 y su denominación romana es unus.
  • V tiene el valor de 5 y su denominación romana es quinque.
  • X tiene el valor de 10 y su denominación romana es decem.
  • L tiene el valor de 50 y su denominación romana es quinquaginta.
  • C tiene el valor de 100 y su denominación romana es centum. 
  • D tiene el valor de 500 y su denominación romana es quingenti. 
  • M tiene el valor de 1000 y su denominación romana es mille. 

¿Y qué sucedía si los romanos querían expresar números más elevados, independientemente de las sumatorias o adiciones? Porque con todo lo dispuesto, siguiendo las reglas del sistema de numeración, no podemos superar los 4000. En verdad, se emplaza una barra sobre el mismo símbolo, lo cual indica que la multiplicación es por 1000. Un doble barra podría elevar aún más los números, ya que no hay en sí formatos para valores de más alta envergadura.

Normas para uso correcto de los Números romanos

Las normas han ido variando a lo largo del tiempo, sobre todo cuando en la Antigua Roma se le daba un uso intensivo a este sistema de numeración aditivo y sustractivo a la vez. Hoy, sin embargo, con una funcionalidad escueta, se presentan algunas que son las que aquí tenemos en cuenta.

  • Los números se leen de izquierda a derecha empezando siempre por los símbolos de mayor valor o conjunto de símbolos de mayor valor.
  • Un símbolo seguido de otro de igual valor o inferior suma (por ejemplo: XXI es igual a 21); pero si está seguido de otro de mayor valor ambos forman un conjunto en el que se resta el valor primero al del siguiente (por ejemplo IV es igual a 4).
  • La unidad que es I y los números con base 10 como X, C y M pueden repetirse hasta tres veces consecutivas como sumandos.
  • Los número de base cinco, como V, L y D no pueden repetirse seguidos, ya que su suma ya está representada en otro símbolo romano. Básicamente en los tres que mencionamos con base 10.
  • Los símbolos con base cinco (V, L y D) no pueden usarse para restar. Por lo tanto, nunca se puede poner (45) VL, sino  XLV (se deduce: a 50 le resto 10 y luego le sumo 5).
  • La unidad y los símbolos con base diez (X, C y M) pueden estar restando antes de un símbolo de mayor valor, pero con dos salvedades: en primer lugar solo pueden restar los símbolos de base cinco y diez solo inmediatamente superiores, pero no más altos (sí se puede IV o IX, pero nunca un IL o XM); en segundo lugar, en caso de estar restando no se pueden repetir.

Fechas en números romanos

Las fechas en números romanos remiten a una de las funcionalidades que justamente en la actualidad se le da a este sistema de numeración, posiblemente por su valor estético. Naturalmente, pueden ser muy útiles conocerlas para no caer en la perplejidad a la hora de observarlas, por ejemplo, en un libro. A continuación se presentan algunos ejemplos.

  • Suponiendo que se quiera transcribir a numeración romana un día, un mes y un año, en este caso, 17 de octubre de 2020. El resultado sería el siguiente: XVII- X- MMXX. Se sigue de manera perfecta las reglas y simplemente se aplica una adición en los casos pertinentes.
  • Si queremos emplazar el año 2000 en número romano sería MM, pero si queremos traducir 1999 todo se complejiza un poco más y hay que tener más presentes las reglas ya que hay varias sustracciones: el resultado es MCMXCIX. La operación es la siguiente: C entre dos M, es igual a 1900, luego al otro C se le resta X, lo que da como resultado 1990 y finalmente el nueve, lo suma el conjunto sustractivo IX, dando como resultado 1999.

Otros ejemplos de fechas en números romanos (elegidas al azar)

  • 10 de agosto de 1952: X-VIII-MCMLII.
  • 1 de enero del año 1000: I- I-M
  • 27 de marzo de 1300: XXVII- III- MCCC
  • 9 de noviembre de 2010: IX- XI- MMX
  • 3 de  junio de 1981: III- VI- MCMLXXXI

Ejercicios con números romanos

Es sumamente útil aprender la numeración romana y desde aquí, por lo tanto, presentamos una serie de ejercicios para que tanto adultos como niños se entretengan.

 

 

 

Usos actuales de los números romanos

Es cierto que la numeración romana fue desplazada casi absolutamente por la arábiga desde fines de la Edad Media. Sin embargo, la primera sigue conservando algún que otro uso o funcionalidad en la actualidad.

  • En monumentos y placas conmemorativas para indicar años.
  • En algunas publicaciones periódicas para expresar el año de cada ejemplar.
  • Para indicar los siglos.
  • En caso de dinastías de ciertas culturas.
  • Para los casos de papas, reyes y emperadores de igual nombre, a modo de diferenciador.
  • En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festividades, entre otros eventos.
  • En la presentación numerada de volúmenes, tomos, anexos, capítulos, actos, cuadros o escenas, a modo de división.
  • En las expresiones abreviadas de las fechas, puede ir el mes en número romano.
Loading Facebook Comments ...

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.