Símbolos Patrios de México

Historia y Significado de los Símbolos Patrios de México

¿Qué es una nación? La respuesta más simple: un constructo humano, es decir, que se desarrolla, con múltiples cambios a veces, en el devenir del tiempo. Por lo tanto, no estamos en presencia de un hecho natural, algo que emerja de la tierra como una suerte de árbol o fruto. No, en rigor de verdad, cuesta mucho crear una nación, porque el hombre tiene la tendencia de considerar como propio el sitio en donde se halla y mueve; su terruño, por decirlo de algún modo. Sin embargo, en la formación de los Estados la arbitrariedad de un territorio delimitado debía fundamentarse a partir de una historia en común, un presente, un destino, poderes políticos y, colaborando de forma conspicua, una buena cantidad de símbolos. México, naturalmente, no escapa a esa realidad, por eso aquí te vamos a contar un poco de la historia y significado de sus principales símbolos patrios.

La Bandera nacional Mexicana – Símbolo Patrio

Una bandera siempre es el principal símbolo patrio, por lo menos porque es el más recordado tanto por extranjeros como autóctonos ¿O todos pueden describir con total certeza las razones, vicitudes y especificaciones de su escudo? ¿Recordar cada estribillo de un himno, muchas veces hecho retazos con el transcurrir del tiempo? Por lo tanto, la bandera de México es esencial, independientemente de sus evoluciones o modificaciones. Recordemos que este país fue colonia española, por ende, sus primeros estandartes podían hacer alusión a la corona de reyes, a las líneas militares o comerciales, entre otras cosas. Luego hay un período independentista, con una excelente mixtura de símbología cristiana y sabor criollo, apelando mucho al blanco y al celeste. Pensemos, por ejemplo, en la bandera del cura Hidalgo.

¿Y los tres colores sumamente conocidos y actuales? Bueno, en rigor de verdad existe un antecedente en un levantamiento de la zona de Veracruz actual, por parte de un padre, Juan Monctezuma y Cortéz, alrededor de 1812 y un estandarte con estas tonalidades. Sin embargo, los historiadores dudan de este dato, por lo tanto la bandera de las tres garantías de Iturbide, con sus franjas en diagonal es lo más parecido que poseemos a un origen. El blanco, en aquellos entonces, sería la religión, el verde la independencia y el rojo la unión.

La bandera nacional actual fue establecida en 1968 y es celebrada en todo territorio mexicano los 24 de febrero de cada año. Si vamos al formalismo seco, contamos con tres franjas verticales idénticas, a partir de la asta: verde, blanco y rojo. El blanco, en el medio, soporta el escudo que a continuación explicaremos aparte. Estudiosos coinciden en decir que la bandera de México es el engarzamiento de distintas alegorías propias de diversas civilizaciones en el espacio y tiempo: la indígena u originaria pre-hispánica con su raigambre mexica, maya y olmeca; la colonial española y religiosa; y, por último, la ilustrada franco-inglesa, de la que propenden todas las banderas del mundo con tres franjas verticales.

El Escudo nacional de México – Símbolo Patrio

Suele decirse que el escudo mexicano es uno de los símbolos patrios más antiguos. Eso es porque posee componentes prehispánicos, un poco sazonados con elementos cristianos en la época colonialista; pero resurgidos con componentes independentistas y de unión con el origen luego. Cuando se construye un símbolo patrio como este la idea de falsedad se pierde, ya que es propio de estos constructos humanos apelar a hechos políticos, leyendas y tradiciones dentro de una mixtura importante. El escudo que conocemos actualmente (sufrío cambios a lo largo del tiempo) fue establecido en 1968.

El águila está dispuesta de perfil izquierdo, sostenida sobre un Nopal que está, a su vez, sobre una peña. De un lado, formando una suerte de contorno del escudo, hay una planta de encino y del otro de laurel, engarzadas por una suerte de listón con los colores de la bandera. El águila muerde y sostiene con la pata derecha una serpiente a punto de devorar.

Ahora bien, se puede desandar o deconstruir en piezas ese enorme conglomerado de símbolos que hace a un escudo. Posiblemente el retazo esencial sea el águila sobre el nopal y la serpiente en sus garras, ya que es parte de una profecía mexica: la civilización se edificaría en el sitio en donde hallarán dichas señales. Por otro lado, las otras dos plantas unidas por el listón representan momentos diferentes de la flora mexicana: el encimo simboliza la fuerza; el laurel la victoria. El nopal y sus frutos son los guerreros vencidos. El águila, por su parte, es índice de una nación libre, ya que representa fuerza, pureza, astucia y audacia. 

Hay que anunciar que el águila ha cambiado de tonalidad, de perfil e incluso en un momento, durante la época imperial, se le colocó una corona en alusión al poder del emperador. Asimismo, si tenemos en cuenta la primera bandera nacional mexicana, impuesta en 1821 por Iturbide, el águila no solo tiene otra postura y una corona, sino que solo está sostenida sobre el nopal, la peña y el agua circundante; no hay laurel ni encino.

 

El Himno Nacional de México – Símbolo Patrio

El himno es otro componente importante en la formación de los símbolos patrios. Hay que decir que durante mucho tiempo, posiblemente 30 años, México no tuvo un himno oficial y sí diversas marchas. El corolario de todo esto era la falta de arraigo por parte del pueblo, el no sentirse identificado con ninguna canción, justamente lo contrario a la funcionalidad que busca un símbolo nacional  ¿Y entonces? El 12 de noviembre de 1853 el gobierno de aquellos entonces promovió un concurso para encontrar una canción que promoviera ese sentimiento de fraternidad que anhela todo país.

 

El poeta lírico Francisco González Bocanegra concursó, no creyendo nunca que su obra se inmortalizaría en la candente historia de una nación ¿Acaso lo grande no nace casi siempre de comienzos mezquinos? Bueno, este es un eximio ejemplo. A los meses, para ser exactos el 3 de febrero de 1854, su nombre apareció en el Boletín Oficial como el vencedor. Luego, en un concurso concimitante, Jaime Nunó Roca fue el ganador en musicalización (el hombre era catalán) . El 15 de septiembre del mismo año, en el teatro Santa Anna, a la sazón aniversario del grito de la Independencia, se entonó el himno nacional por primera vez.

Se lo conoció y se lo uso por entonces, aunque oficalmente sería el himno a partir de un decreto presidencial en 1943 y la posterior Ley sobre el Escudo, bandera e himnos nacionales promulgada lo hizo permanente en 1984. La lógica antigua es que quienes escuchan el himno muestren una señal de reverencia y respeto, además de descubrirse la cabeza y estar firmes a la manera castrense.

Para divulgar este símbolo patrio se ha traducido su letra a diferentes dialectos autóctonos.

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